La Residencia Albertia Centro y Grupo Amutio compartieron una tarde entrañable con los residentes del centro, marcada por el sabor tradicional y la emoción compartida.
El encuentro, celebrado el lunes 27 de octubre a las 17:30 horas, comenzó con una charla conjunta en la que se habló sobre el campo, las patatas y el trabajo que hay detrás de cada producto. Muchos de los residentes habían vivido de cerca lo que era el campo, conocían el esfuerzo de la siembra, el valor de una buena cosecha y el sabor de lo hecho en casa. Fue un momento de conexión sincera, en el que los recuerdos de infancia, las historias de cocina y las vivencias del pasado se entrelazaron con naturalidad.
Después llegó el esperado concurso de tortillas de patata, en el que nueve residentes, algunos acompañados de sus familiares, se animaron a preparar sus versiones personales de esta receta tan emblemática. Con cebolla o sin cebolla, poco hecha o bien dorada, cada tortilla fue única, como quien la cocinó. El ambiente fue festivo, cercano y lleno de complicidad.
“Desde la residencia nos hace especial ilusión ver cómo una actividad tan sencilla como cocinar puede despertar tantas sonrisas, conversaciones y recuerdos compartidos. El trabajo conjunto con Grupo Amutio se transforma en momentos que realmente dejan huella en nuestros mayores, y eso es lo que da sentido a nuestro día a día”, destacó Kontxi Barriga, responsable del Departamento de Animación Sociocultural de Albertia Vitoria.
Por su parte, Soraya Zarain, directora de Marketing & Comunicación de Grupo Amutio, señaló: “Como equipo, nos llevamos mucho más que una tarde compartida: nos llevamos historias, gestos y emociones que nos conectan con lo esencial. En Grupo Amutio, creemos que el compromiso con la comunidad empieza por estar presentes, escuchar y participar. Este tiempo con los y las residentes nos ha recordado que lo cotidiano, cuando se vive con autenticidad, puede dejar una huella profunda”.
Este encuentro no fue el primero. El año pasado ya se celebró una jornada similar, y reencontrarse con caras conocidas y el mismo espíritu acogedor de los mayores fue especialmente emotivo. Tanto el equipo de la residencia como el de Grupo Amutio vivieron con ilusión el recibimiento de los residentes y el apoyo de sus familias.
La tarde concluyó con abrazos, sonrisas y el compromiso compartido de volver a encontrarse. Porque estos momentos recuerdan que lo esencial no está en lo grande, sino en lo auténtico: una receta compartida, una conversación sincera y una sonrisa que permanece.